Un fuerte movimiento se vivió esta semana en el corazón de la fiesta más emblemática del Caribe colombiano: el Juan José Jaramillo, conocido cariñosamente como “Juancho”, dejaría la dirección de Carnaval de Barranquilla S.A.S. tras poco más de un año al frente de la organización de la fiesta grande de la ciudad. La información, que circuló este sábado y aún espera confirmación oficial mediante decreto del Distrito, pone fin a una etapa marcada por altos y bajos en la logística y gestión de los desfiles centrales.
La decisión estaría directamente ligada a los incidentes registrados durante la Batalla de Flores sobre la Vía 40, uno de los eventos más importantes del Carnaval, donde se presentaron invasiones de público a zonas restringidas que generaron críticas sobre los protocolos de seguridad y control. Estas fallas, documentadas también por medios nacionales, llevaron a la Alcaldía a revisar internamente la organización y considerar un relevo para garantizar mayor orden en futuras ediciones del Carnaval.
Aunque Jaramillo había resaltado recientemente la magnitud de la industria cultural que representa el Carnaval, incluyendo cifras de asistencia y derrama económica, las repercusiones de los eventos en la Vía 40 podrían haber inclinado la balanza en la decisión administrativa.
En medio de esta transición, el actual secretario distrital de Cultura, Juan Carlos Ospino, asumiría de manera provisional la dirección de Carnaval S.A.S., según fuentes periodísticas. El objetivo sería no solo garantizar continuidad en la organización, sino también iniciar ajustes operativos de cara a la planificación del Carnaval 2027, reforzando aspectos como seguridad, logística y coordinación con hacedores culturales.
Ospino es una figura conocida en el ámbito cultural de la ciudad, con experiencia en políticas públicas desde su rol actual al frente de la Secretaría de Cultura y Patrimonio del Distrito.
Entre sectores carnavaleros y culturales, la salida de Juancho ha generado debate. Para algunos, su vínculo con las tradiciones barranquilleras y su propuesta de fortalecer la fiesta desde una perspectiva patrimonial y de apoyo a los hacedores representaba una visión cercana a las raíces del Carnaval. Para otros, los recientes tropiezos en el control de eventos masivos evidencian la necesidad de un enfoque organizacional más riguroso y orientado a estándares profesionales de seguridad y gestión.
Mientras la Alcaldía distrital oficializa los cambios en los próximos días, la ciudad vive un momento de reflexión sobre el equilibrio entre la identidad cultural de su fiesta más emblemática y la exigencia de una ejecución impecable que esté a la altura de su reconocimiento internacional.
Fuentes: caracol radio, el tiempo, emisora atlántico






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